sábado, 7 de enero de 2017

La seducción de la nostalgia



Hace tiempo que no dedicaba unas líneas aquí. Facebook o la revista ZetaOchenta se están llevando muchas de mis reflexiones en estos últimos tiempos. He decidido, no obstante, retomar esta página con estas líneas donde pretendo ahondar un poco en un sentimiento que nos domina a veces más de lo debido. Este sentimiento no es otro que la nostalgia.

La nostalgia es un sentimiento humano como lo es el amor o la melancolía. Al igual que la propia melancolía, en dosis adecuadas nos permite evadirnos durante un rato de las cosas que no nos gustan del presente para volver a las que si nos gustaban del pasado. La melancolía, por su parte, hace lo mismo pero con la pena convirtiéndola en un refugio más que en un estado temporal.

Volviendo a la nostalgia, ésta también amplifica los placeres que nos resultan evocativos. Cuando escuchamos una canción de nuestra infancia o celebramos un evento que es para nosotros tradicional la nostalgia está ahí para amplificar ese placer y hacernos disfrutar mucho más.
La navidad, por ejemplo, vive muchísimo de la nostalgia. En circunstancias normales, cuando hemos tenido navidades pasadas felices, intentamos revivir esa felicidad e ilusión en las navidades actuales. Si tus navidades pasadas no fueron muy felices o incluso llegaron a ser terribles no verás la navidad de la misma forma e, incluso, llegarás a sentirte aislado ante tanta algarabía ajena que, para ti, será incomprensible.

A veces otros recuerdos más alegres llegan a tapar los tristes y la nostalgia, esa buena amiga, hace el resto para que podamos sobrellevarlo mejor.

Pero, como con cualquier otro sentimiento, hay que tener cuidado con la nostalgia. Cuando se tiene un exceso de ella se acaba cayendo en un rechazo absoluto al presente y una defensa férrea de una versión edulcorada de nuestro pasado.


Como ya nos dijera Karina: “Buscando en el baúl de los recuerdos, cualquier tiempo pasado nos parece mejor” pero solo nos lo parece. Si ahondamos en esa memoria nuestra recordaremos que también había cosas tristes, aburridas o negativas en general pero que ahora parecen insignificantes.

El pasado es genial, yo disfruté mucho de mi familia, mis amigos, mi vida o, ¿Por qué no decirlo? mi Super Nintendo. Aun así, también me gusta el presente. Aunque no todos los miembros de mi familia siguen conmigo todavía estamos aquí y seguimos juntos los que quedamos. Aunque algunos amigos del pasado ahora están en la distancia otros han aparecido para aportarme cosas nuevas. Mi vida es distinta a la que tenía cuando era niño pero tampoco quisiera ser un niño eternamente. Y ya no juego tanto a la Super Nintendo pero tengo nuevas consolas, PC y juegos que también me hacen disfrutar y aportan cosas distintas a las que viví en mi pasado.

A veces nos cuesta comprenderlo y aceptarlo pero, “la vida es cambio”. Hay cambios que son terribles de sobrellevar como la muerte y otros que son más sutiles como un cambio de trabajo o de casa. Para poder con todo ello tenemos a nuestra fiel nostalgia que nos permite saltar un ratito al pasado para volver al presente con las energías renovadas.
 
Al igual que el ficticio espejo de Oesed (Erised) de Harry Potter, no debemos quedarnos demasiado tiempo mirando la irrealidad o el pasado porque perdemos la oportunidad de disfrutar la realidad presente.

South Park ha reflejado de una forma algo satírica todo esto en la figura de las “Member Berries” (algo así como “bayas de la nostalgia”). La gente se pasa el día consumiéndolas y pierden la perspectiva a la hora de tomar decisiones y quizás, al ver esta temporada de la serie, ha brotado la idea que ha hecho las veces de semilla para todas estas reflexiones.
En conclusión y para no extenderme más, no os dejéis controlar por los sentimientos “seductores” como la nostalgia o la melancolía y usadlos solo para hacer un alto en el camino y luego mirar hacia delante de nuevo con renovadas fuerzas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario